Poner más y ponerlo antes

Hoy escribe Anna Argemí, desde Barcelona

La última entrada de este blog acababa con una pregunta sin respuesta: ¿Cómo podemos exigir a los políticos que actúen preventivamente, y no cuando la crisis ha costado ya miles de vidas? Ha dado la casualidad de que Helen Clark, que es la actual administradora del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), participó pocos días después en un twitterchat sobre la crisis del Sahel.  Aproveché la feliz coincidencia para trasladarle esa misma pregunta. Me dijo que es cierto, que debemos exigir a los políticos que actúen preventivamente, para que ataquen las causas subyacentes de la emergencia, como las sequías persistentes, y para que ayuden a los países afectados a tener mayor resiliencia (capacidad de aguante) a medio y largo plazo. Y añadió que si se invirtiera más en desarrollo, incluso las graves sequías podrían ser afrontadas por los países en desarrollo.

Así que, concluí, hay que presionar a los políticos para que pongan más dinero (cooperación) y antes (previsión). Mal lo tenemos cuando las noticias del clima que llegan a las portadas aquí en España se centran básicamente en la “alarmante sequía” que está viviendo España, el invierno más seco desde hacía décadas, alarmante porque está provocando problemas de contaminación en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Mal lo tenemos cuando llevamos ya semanas y meses desayunándonos con grandes recortes sociales (aquí) y en cooperación (allí) y parece no tener fin este trágala. Me temo que no sólo los políticos deberían revisar sus objetivos.

Para cambiar un poco el “clima mediático”, aporto una historia que contó Clark en su twitterchat y que tiene que ver con cambio climático y con situaciones desesperadas. Sólo que tienen lugar en otro continente. Las mujeres, contó Clark, están especialmente sobrecargadas por esta crisis del Sahel. Sobrecargadas en sentido físico y figurado. Deben mantener la familia cuando el marido se marcha lejos para buscar trabajo. Y  cuando en casa ya no queda nada que hacer, se cargan sus hijos a cuestas, caminan kilómetros y kilómetros, malnutridas y agotadas, hasta alcanzar un centro de ayuda. Hago mía la llamada de Helen Clark: “No dejemos que la sequía se convierta en hambruna”.  ¿Te apuntas?

Si quieres leer todo lo que Helen Clark dijo en el twitterchat, busca en twitter #undpchat